Mohammed Bin Salman corta cabezas para asegurarse la sucesión al trono

Las corona saudita continúa siendo escenario de estridentes y feroces batallas palaciegas por la ambiciosa ofensiva del hijo del Rey Salman, Mohammed bin Salman, obsesionado con proteger su camino al trono. Su último movimiento exhibe que no tiene límites en esa carreras. Acaba de arrestar en sus casos a dos de los miembros más importantes de la familia real con el argumento típico de un supuesto golpe de Estado. En verdad, sería una medida para para eliminar posibles rivales en su camino hacia el trono, reveló The Wall Street Journal.

El príncipe Ahmed bin Abdulaziz, el hermano menor del rey Salman, y Mohammed bin Nayef, sobrino del rey y exministro de Interior, fueron detenidos en la madrugada del viernes, cuando guardias de la corte real enmascarados y vestidos de negro se personaron en sus residencias, que registraron antes de arrestarlos, aseguró el diario. Como es habitual, el gobierno saudí no ha confirmado las detenciones. Bin Nayef es un funcionario con una histórica fluída relación con EE.UU., en particular con el sistema de inteligencia norteamericano.

El príncipe heredero, que gobierna de facto en Arabia Saudí, ha llevado a cabo con anterioridad otros movimientos encaminados a consolidar su poder desde que desbancó a su primo Mohammed Bin Nayef, como sucesor al trono en 2017 y quien desde entonces se encuentra en arresto domiciliario.

Ese mismo año arrestó a numerosos miembros de la realeza e importantes empresarios en un supuesta campaña anticorrupción.

A Bin Salman, que concentra la dirección de la Defensa nacional, la economía y la estrategia para la rica industria petrolera saudita, también se le relaciona con el asesinato del periodista de The Washington Post Jamal Khashoggi en el consulado saudí en Estambul el 2 de octubre de 2018, un suceso que generó una amplia condena internacional. Khashoggi era un crítico de la corona. Fue asesinado y su cuerpo despedazado.

La relatora especial de la ONU para las Ejecuciones Extrajudiciales, Agnes Callamard, que investigó los hechos, concluyó que el asesinato de Khashoggi “fue el resultado de un plan elaborado” y “premeditado” bajo la supervisión de altos cargos de la monarquía saudí. Bin Salman solo fue defendió a nivel internacional por el presidente norteamericano Donald Trump preocupado por no perder los negocios de venta de armas que mantiene Estados Unidos con su aliado árabe.

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