Más de 2,000 mujeres alzan la voz contra la violencia en Mérida

Más de dos mil mujeres se manifestaron de forma pacífica al pie del Monumento a la Patria en Mérida este domingo, en un nuevo llamado en contra de la violencia de género, en el marco del Día Internacional de la Mujer.

Niñas, adolescentes, jóvenes, adultas de todas las edades, adultas mayores, mujeres con discapacidad y muchas madres con hijas e hijos se dieron cita, sin distinción, para expresar su opinión y mostrar su oposición a la violencia en contra de la mujer.

La manifestación superó las expectativas de muchas activistas que vieron caras nuevas; muchas mujeres, quienes nunca habían participado en una marcha, dejaron la comodidad de su hogar para acercarse a apoyar las reivindicaciones.

De a poco fueron llegando al Monumento, que se encontraba vallado y custodiado por policías femeninas. Entre las participantes apareció caminando con su burrito Miriam Duarte, de 87 años, acompañada de sus nietas, “estoy apoyando, que bueno que ahora ya podemos levantar la voz, antes no se podía, te golpeaban”, expresó sonriente mientras accedía a que se le tomara una foto.

“Esta es una marcha histórica que a pesar de quienes quisieron secuestrar el movimiento ha unido a las mujeres en todas sus diversidades”, sostuvo en su momento Ligia Vera Gamboa, activista e investigadora del Centro Doctor Hideyo Noguchi de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady).

Opinó que hoy las nuevas generaciones “vienen con todo, lo que a las generaciones anteriores nos llevó muchos años por la buenas, tratando de conciliar, las generaciones nuevas nos están dando una lección que con ímpetu, con ganas y con fuerza todo se puede”.

Destacó, también, la diversidad de edades y condición de las participantes, “creo que esto es un hito en la historia de la lucha por las mujeres, y lo que me hace es sentir esperanza, que las cosas pueden cambiar”.

Precisó que “hoy no estamos dando el relevo, nos han arrebatado el relevo y esto es maravilloso”.

Por su parte, Milagros Herrero Buchanan, del grupo asesor ONU Mujeres México (Organización de las Naciones Unidas) y presidenta de la Red de Mujeres por la Democracia Paritaria, indicó también que se siente esperanzada, “este es un despertar de conciencia, ampliamos el movimiento que siempre había participado hacia otros sectores; y sobre todo llegar como feministas a las jóvenes, empatizando con sus demandas y exigiendo respeto para los derechos humanos de las mujeres”.

Manifestó que el hartazgo de la impunidad y la violencia ha motivado a “que amplios sectores de mujeres que antes permanecían indiferentes a la causa, hoy están sumando y deseosas de participar en esta construcción de una sociedad igualitaria libre de violencia”.

Madre e hija, Paloma, de 32 años, y Paloma, de 61, participaron por primera vez juntas en una marcha, “compartimos las mismas ideas, aseguró la madre, yo no había ido a muchas marchas porque tampoco estaban bien organizadas”.

Por su parte, Paloma hija indicó que le hubiese gustado ir con los hombres de la casa, “porque esto no es sólo un problema de mujeres, esto es una lucha de los dos géneros, el problema debe arreglarse trabajando todos juntos y no apartando, si no incluimos a los hombres en el problema no se soluciona, no son los hombres sino el sistema”.

A su tiempo, llegó Rocío con sus hijas Camila, de nueve años y Denisse, de 13, quien no es la primera vez que participa en una marcha con sus hijas. “Venimos para apoyar la justicia hacia las mujeres, la no violencia, los derechos, mi esposo piensa lo mismo apoyando desde su trinchera”, refirió.

Al igual que otras participantes coincidió que “este es un problema de todos, que tenemos que ser conscientes y colaborar, pero respetamos que muchas compañeras feministas se incomoden con la presencia masculina, entonces él se queda en casa y hace las labores mientras estamos acá”.

Al igual que en otras manifestaciones las manifestantes gritaron consignas, portando carteles con distintas inscripciones. No se admitió la presencia de hombres, ni siquiera se les permitió el paso a fotógrafos ni a camarógrafos que debieron conformarse con tomar imágenes desde lejos.

Se leyeron, también, las medidas de seguridad indicando que si se acercaba un hombre, las manifestantes debían sentarse en el suelo y suspender las actividades, al tiempo que se instruyó que si se realizaba alguna detención arbitraria “crucemos los brazos y no permitamos que se lleven a ninguna compañera”, también se indicó que se grabara la detención, el número de patrulla y que la detenida dijera su nombre en voz alta.

Sin embargo, no fue necesario tomar medidas tan extremas, ya que finalizada la protesta, las manifestantes se trasladaron hasta el remate de Paseo Montejo y regresaron al Monumento donde siguieron manifestándose pacíficamente mientras daban vueltas a su alrededor.



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